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Una idea floreciente para un futuro más verde

Bioestibas produce estibas ecológicas elaboradas con desperdicios de la floricultura, que normalmente son un problema de polución para el medio ambiente. Hoy, la producción de estibas para la industria es responsable de 40% de la deforestación global; y al mismo tiempo, los cultivadores de flores en cercanías de Medellín, en Colombia, generan mensualmente más de nueve mil toneladas de tallos de flores. Estos tallos son incinerados, lo cual causa una enorme polución ambiental. Bioestibas apunta a resolver estos dos problemas gracias a sus estibas ecológicas. En lugar de utilizar madera, ellos usan los tallos que desecha la industria de las flores. Nuestras estibas son producidas sin cortar un solo árbol, recolectamos sin costo los tallos desechados, los trituramos y los moldeamos a presión, así que lo que antes era un desperdicio peligroso ahora se convierte en una solución ecológicamente sostenible.

El financiamiento nos permitirá crecer.

Cada mes prevenimos la tala de más de 775 árboles y la emisión de 1.260 toneladas de gases de invernadero. Ayudamos a más de 1.100 agricultores a desechar apropiadamente miles de tallos de hortensias, mientras creamos un producto superior que ahorra más de 75% en los costos de almacenamiento y transporte. Con financiación adicional, estos resultados pueden crecer y así mismo nuestro impacto positivo. Tengo cinco hijos, y estoy comprometido con la preservación de nuestro planeta para las futuras generaciones.

Hemos superado numerosos desafíos en la creación de Bioestibas.

La gente está acostumbrada a utilizar las estibas tradicionales, las mismas que han estado en uso durante 60 años con mínimas modificaciones. Este no era un sector conocido por su innovación, y por eso ingresar con nuestro producto era una movida audaz. Pero quizá lo más difícil fue producir estibas que efectivamente fueran funcionales. Fuimos a China para conocer la operación de tres fábricas de este tipo de estibas, y compramos maquinaria. Al ingeniero chino que nos iba a ayudar en la instalación de estos equipos le fue negada la entrada a Colombia, así que tuvimos que buscar un cocinero en un restaurante chino para que nos sirviera como traductor a través de Skype… Lo que debería tardar un mes, tomó nueve pero todo fue una aventura ne la que aprendimos profundamente.